viernes, 26 de julio de 2013

One

Oficialmente hace un año que caí en las garras del capitalismo y, debo decir, fue uno de los mejores momentos en mi vida.
Explico.
Recién había egresado de Comunicación y Periodismo y estaba por enfrentarme a las preguntas hechas ¿y ahora qué haré?, ¿esto para qué servía?, ¿comunicación y...? También pasaba por mi mente llegar a una entrevista laboral y decir: Hola, soy Nusch y.. soy "todóloga", así podría expresar el síndrome del egresado de la carrera que había elegido.
Lo cierto es que sólo tuve que enfrentarme a una entrevista en una empresa donde la paga por asistir al director era peor que la de un becario y después, después, llegué a mi actual oficina... Godinezlandia.
Técnicamente nos necesitábamos a la brevedad. Ellos una empleada, yo un empleo. Y así comenzó todo.
Al siguiente día de la entrevista -que duró pocos minutos- tenía un empleo, justo a lo que quería dedicarme al salir de la uni.
Redacción, oficina, horario tarde-noche, leer, revisar... lo había logrado.
A un año es justo y necesario hacer el recuento de los daños, como diría la Trevi.
A los pocos meses el "inseparable" hombre de mi vida se volvió "separable", lo que abrió completamente mis ojillos enamorados y me ofreció la posibilidad de probar y conocer muchas buenas cosas de las que jamás me arrepentiré.
Aprendí a llevar entonces mis horarios, poco importaron las citas, yo quería dormir.
Quise cuidar y preservar como el tesoro más valioso a mi familia, mis amigos. Procuro verlos cada semana y les agradezco cada momento en que me han hecho reír y darme cuenta de que la vida hay que llevársela leve.
Pude regresar a mi familia varias de las cosas que me habían dado o de las que se habían privado mientras estudiaba.
Mi pequeño primo pasó a ser un sujetito afortunado -más bien la afortunada soy yo-. He tratado de darle poco a poco las alegrías que su padre me dio en mi niñez.
Disfruté cada día de quincena y padecí cada fin de la misma -aún lo sigo haciendo-.
Cada día hago mi mayor y mejor esfuerzo en mi empleo.
Cada día trato de satisfacer todos mis deseos y voy aprendiendo cosas nuevas.
Sin titularme -aún-, sin novio -pero sí muchas satisfacciones-, sin tiempo de sobra -el elemental en las personas estrictamente necesarias-, completamente convencida de lo que queda por hacer. Esta soy yo.