Oficialmente hace un año que caí en las garras del capitalismo y, debo decir, fue uno de los mejores momentos en mi vida.
Explico.
Recién había egresado de Comunicación y Periodismo y estaba por enfrentarme a las preguntas hechas ¿y ahora qué haré?, ¿esto para qué servía?, ¿comunicación y...? También pasaba por mi mente llegar a una entrevista laboral y decir: Hola, soy Nusch y.. soy "todóloga", así podría expresar el síndrome del egresado de la carrera que había elegido.
Lo cierto es que sólo tuve que enfrentarme a una entrevista en una empresa donde la paga por asistir al director era peor que la de un becario y después, después, llegué a mi actual oficina... Godinezlandia.
Técnicamente nos necesitábamos a la brevedad. Ellos una empleada, yo un empleo. Y así comenzó todo.
Al siguiente día de la entrevista -que duró pocos minutos- tenía un empleo, justo a lo que quería dedicarme al salir de la uni.
Redacción, oficina, horario tarde-noche, leer, revisar... lo había logrado.
A un año es justo y necesario hacer el recuento de los daños, como diría la Trevi.
A los pocos meses el "inseparable" hombre de mi vida se volvió "separable", lo que abrió completamente mis ojillos enamorados y me ofreció la posibilidad de probar y conocer muchas buenas cosas de las que jamás me arrepentiré.
Aprendí a llevar entonces mis horarios, poco importaron las citas, yo quería dormir.
Quise cuidar y preservar como el tesoro más valioso a mi familia, mis amigos. Procuro verlos cada semana y les agradezco cada momento en que me han hecho reír y darme cuenta de que la vida hay que llevársela leve.
Pude regresar a mi familia varias de las cosas que me habían dado o de las que se habían privado mientras estudiaba.
Mi pequeño primo pasó a ser un sujetito afortunado -más bien la afortunada soy yo-. He tratado de darle poco a poco las alegrías que su padre me dio en mi niñez.
Disfruté cada día de quincena y padecí cada fin de la misma -aún lo sigo haciendo-.
Cada día hago mi mayor y mejor esfuerzo en mi empleo.
Cada día trato de satisfacer todos mis deseos y voy aprendiendo cosas nuevas.
Sin titularme -aún-, sin novio -pero sí muchas satisfacciones-, sin tiempo de sobra -el elemental en las personas estrictamente necesarias-, completamente convencida de lo que queda por hacer. Esta soy yo.
viernes, 26 de julio de 2013
One
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