sábado, 11 de mayo de 2013

Mayo Veinte.Trece.

Es Mayo. Es 2013. Soy yo.
Retomo mis cuentas abandonadas. Un poco la vida misma. 
Ahora que me han dado ganas de escribir. Ahora que he descubierto que no era del todo mala.
Ahora que tengo qué contar. 
Este jueves he ido a ver, de nueva cuenta, a mi banda favorita en todo el mundo. Pau no podía fallarme. Me regaló -a mí y a todo el Metropolitan- una velada inolvidable. Sólo con un piano, un compañero, luces y su voz.
Para mí no hubo más que llorar desde las primeras palabras de la noche: "Deja que te hable de mis sueños...", ahí el sentimiento se apoderó de mí -bajo mi permiso- y las lágrimas brotaron de mis grandes ojos. 


Aún no se me quita la emoción. Es que sólo si han tenido la dicha de que algo signifique en sus vidas podrán entenderme. 

Mientras tanto intentaré dormir. Y pasar el resto de los insomnios escribiendo. 



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