No ha sido una semana fácil, no en cuanto a pensamientos.
No encuentro el motivo de tanta sensibilidad, no entiendo.
Trato de 'terapearme' pero aún, al cierre de la semana, no consigo entender qué pasa.
Debe ser que no me he dado tiempo, en silencio, en soledad.. conmigo. Creo que eso resolvería varias cosas.
Necesito salir un poco, despejar mi mente de tantas ideas. Creí que este punto llegaría, dentro de unos meses más, cuando tuviera que enfrentarme a muchos retos, pero.. parece ser que se adelantó!
De todo se debe aprender. No es que este sea un mal momento (aunque parezca que me contradigo), es que no estoy acostumbrada a ser tan sensible, a dejar ver mis emociones, sentimientos y, sobre todo, miedos tan abiertamente, como siento que ha pasado esta semana.
Me siento rara, indefensa, niña... soy una marica!
Pero... desde este lado –también– he sido inmensamente feliz! He descubierto una parte de mi que no sabía que existía, he vuelto a escribir en sitios especiales...
He reído, llorado... y he amado (con temor a ser malinterpretada).
Todo esto me parece especial, creo que es parte de un proceso, creo que pasa por algo en particular. Me gusta y me desagrada, es complicado y no... difícil de explicar, pero creo que hay quien lo entienda.
Melancólica y nostálgica (con un playlist que ayuda a llorar), me despido.
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