La última y nos vamos...
martes, 17 de mayo de 2011
Tal vez sea momento de aceptar que gané las batallas pero, en un giro repentino, perdí la guerra. He intentado que las cosas tomen el rumbo que llevaban hace cuestión de semanas, pero no lo he conseguido y el pronóstico me grita que no lo conseguiré.
Curiosamente las cosas pasan siempre en la etapa que menos esperas. A mi se me juntaron muchas cosas y supongo trato de evadirlas o simplemente no quiero ni mencionarlas (a ver si se olvidan, ¡qué pendeja!, ¿verdad?).
El chiste es... liberarse! dejar de lado las relaciones de amistad y de amor que nada dejan y continuar con actitud positiva (por más que duela). Ya dejaré de dedicarle canciones a la pérdida más reciente y.. otras cosas simplemente que ni en el pasado queden.
Y yo tan tonta, comenzaré a reprocharme cosas, a verme en el espejo y "cambiar la piel", entre otras tonterías para convencerme de que todo está bien.
¿cómo la ven?
lunes, 9 de mayo de 2011
Lo que quiero de él...
Deseo las marcas de sus uñas sobre mi espalda, marcas de guerra, que hablen por lo que hicimos durante la noche.
Deseo sus labios recorriendo mi cuerpo, labios que despierten cada poro de mi piel y que me hagan reaccionar sólo para entregarme.
Deseo su mirada ardiente de pasión, que me incite a quedarme por siempre a su lado. Su mirada que, sin necesidad de palabras, me cuente sus más profundos deseos.
Deseo sus manos recorriendo mis contornos, haciéndome mujer a cada caricia. Sus manos arrancándome la ropa, con deseo de tenerme desnuda a su lado.
Deseo su pecho y el mío juntos, sentir su piel y los latidos de su corazón… y besarlo, y amarlo, y hacerlo mío.
Deseo sus dulces palabras al oído, despertando mis fantasías, excitándome a no pensar en nada y dejarme llevar.
Deseo velar su sueño, aunque sea por una noche. Acariciar su cabeza y dejarlo dormir en mi pecho y no separarme de él hasta el día siguiente por la mañana.
Deseo tenerlo en todas las maneras posibles. Regalarle mis días y mis noches y mis mejores momentos. Deseo amarlo y que me ame y ser uno, con él en mi.
Tanto lo quiero, tanto lo amo… lo deseo tanto, que podría entregarme ahora mismo a sus brazos, a sus deseos y pasiones, aunque al amanecer ya no estuviera a mi lado.
Santiago...
El sábado por la tarde recibí inspiración y escribí algo que titulé El Tratado de Santiago. Se 'trata' (perdón por redundar) de una carta que escribo para mi hijo, ese que aún no ha llegado, ese que no está planeado con exactitud, ese que acaba de tomar fuerza como proyecto para unos años más.
Curiosamente me resistía a la idea de ser madre, siempre lo hice, hasta que apareció mi sobrino favorito, mejor dicho mi primo y mi cosmovisión cambió. Fue entonces que la inmensa felicidad de verlo crecer y las ganas de protegerlo me hicieron pensar que tal vez no deba negarme esa dicha.
¿Cómo, cuándo, dónde, con quién (o sin quién)?... ¡eso ya vendrá! lo importante es tenerlo en la mente y aprender de la vida, de lo bueno y lo malo, de todos los errores y aciertos, educarlo y prepararlo para que enfrente todo.
En el tratado le explico lo que quiero hacer para que aprenda las cosas; cosas básicas y elementales como descubrir el mundo, comer, viajar y conocer la muerte, la vida y el amor. Ese documento no pierde mis tintes de graciosa, como el extracto de la muerte que hizo reír mucho a mi mamá, la cual, al terminar de leerlo dijo "espero que se cumpla, así como lo quieres" y me abrazó como si le hubiera dado la mejor noticia de su vida. No puedo imaginar cuando sea real! en fin, así ha pasado mi vida por estos días.
Santiago, se llama en mi mente... y ha sido una de las mejores ideas de mi vida.
sábado, 7 de mayo de 2011
Ayúdame a tenerte siempre a mi lado
Ayúdame a grabar poemas de Sabines con tu voz, de por sí son en extremo románticos y escucharlos de tus labios me haría sentir que estás siempre conmigo.
Ayúdame a tenerte cerca todas las noches, no te apartes de mi lado. Yo sólo quiero abrazarte, verte recargado en medio de mis pechos y contemplar tu sueño, tu descanso.
Ayúdame a llevarte por siempre en la memoria, que a nadie había amado tanto hasta que entraste en mi vida. A tu lado la necesidad de entregarme es inevitable y el placer de amarte, el pan de cada día.
Ayúdame a grabarte en mi piel ardiente, como un tatuaje. Quiero que seas la marca de mi alma, con la que cualquier conquistador tenga que competir; que te conviertas en el fantasma al que nadie pueda sacar de mi vida.
A estas alturas es imposible dejar de amarte. Imposible creer que no exista un Dios, si veo tu perfección y sé que fuiste creado por una fuerza inexplicable. No encuentro la manera de decirte todo lo que siento. Me da miedo expresar mis más profundos sentimientos y que el resto del mundo sepa que estoy amando, pero con tal de que lo sepas soy capaz de cualquier cosa.
Comparado con nada. No se puede. Imposible. Es que no existe nada tan perfecto y especial, nada tan intenso, tan exaltante, tan sublime y sincero como tú, como tu cuerpo, como los dos desnudos y abrazados.
Te amo demasiado, tanto que no creo poder explicarlo nunca. Te has ganado mis labios, mis pechos, mi alma y mi cuerpo. No hay nadie más, nadie en el mundo a quien yo quiera entregarme. Eres tú, sólo tú y, probablemente, siempre serás tú.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)