Ayúdame a grabar poemas de Sabines con tu voz, de por sí son en extremo románticos y escucharlos de tus labios me haría sentir que estás siempre conmigo.
Ayúdame a tenerte cerca todas las noches, no te apartes de mi lado. Yo sólo quiero abrazarte, verte recargado en medio de mis pechos y contemplar tu sueño, tu descanso.
Ayúdame a llevarte por siempre en la memoria, que a nadie había amado tanto hasta que entraste en mi vida. A tu lado la necesidad de entregarme es inevitable y el placer de amarte, el pan de cada día.
Ayúdame a grabarte en mi piel ardiente, como un tatuaje. Quiero que seas la marca de mi alma, con la que cualquier conquistador tenga que competir; que te conviertas en el fantasma al que nadie pueda sacar de mi vida.
A estas alturas es imposible dejar de amarte. Imposible creer que no exista un Dios, si veo tu perfección y sé que fuiste creado por una fuerza inexplicable. No encuentro la manera de decirte todo lo que siento. Me da miedo expresar mis más profundos sentimientos y que el resto del mundo sepa que estoy amando, pero con tal de que lo sepas soy capaz de cualquier cosa.
Comparado con nada. No se puede. Imposible. Es que no existe nada tan perfecto y especial, nada tan intenso, tan exaltante, tan sublime y sincero como tú, como tu cuerpo, como los dos desnudos y abrazados.
Te amo demasiado, tanto que no creo poder explicarlo nunca. Te has ganado mis labios, mis pechos, mi alma y mi cuerpo. No hay nadie más, nadie en el mundo a quien yo quiera entregarme. Eres tú, sólo tú y, probablemente, siempre serás tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario